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Las claves para poner fin a las relaciones sexuales dolorosas


El placer asociado al sexo se puede ver desmoronado por un problema relativamente frecuente y tabú para algunas mujeres: el dolor durante las relaciones sexuales. Falta de lubricación porque las condiciones o el ambiente no son distendidos, infecciones vaginales o incluso lesiones en el cuello del útero suelen ser las razones por las que se carga con ese malestar.

Hallar el momento y lugar adecuados para lograr un encuentro cómodo, la realización de los estudios ginecológicos de rutina e incluso una higiene genital correcta — recomiendan el uso de jabones y protectores diarios sin perfume—, son sólo algunos de los posibles caminos.

El coito doloroso es relativamente frecuente entre las mujeres, aunque no suele ser el motivo principal con que llegan a una consulta,

Las causas y el modo de tratar el dolor durante la penetración varían en función de si se manifiesta al inicio o en la penetración profunda. En el primero de los escenarios la principal causa tiene que ver con la falta de lubricación, porque la mujer no se siente del todo cómoda al momento de ser penetrada.

Este panorama suele darse sobre todo con las parejas adolescentes que no cuentan con un lugar adecuado y relajado para tener sexo. Es fundamental entonces que se respeten los tiempos de la chica y de eso dependerá de si tiene sexo con un compañero que la conoce y la hace sentir cómoda. Es que “muchas veces la relación se produce en la casa de los padres de alguno de los dos y en dos minutos”, explico Lourido.

Sea cual sea la razón, la falta de lubricación no debe significar un desencadenante de incomodidad ya que existen lubricantes artificiales de calidad que dan muy buenos resultados.

Infecciones o incluso lesiones


Otra posible causa de las molestias durante la penetración es que se esté cursando una infección genital y, en este caso, el flujo es sintomático. En este panorama, se debe saber si es el de siempre o ha aumentado, si ha cambiado de color, si pica, arde o tiene olor. Luego de hacer estas preguntas, el ginecólogo va a pedir un exudado vaginal y, de confirmarse la infección, se tratará con óvulos o antibióticos por boca.

En tanto, si el dolor se presenta en el momento de la penetración profunda, el médico deberá preguntar si es siempre o a veces y si va acompañado por sangrado —lo que ellos llaman sinusorragia—. En ese caso, esa mujer puede tener una o varias lesiones en el cuello del útero —aunque algunas las tienen y no se manifiestan con dolor—.

Una vez en el consultorio, el ginecólogo hará el análisis físico correspondiente de acuerdo a lo que la paciente exprese. Se realiza con el espéculo, un aparato al que muchas le temen pero lo cierto es que su uso no provoca dolor. Ese instrumento permite el análisis de las paredes de la vagina y el cuello del útero. Si ve heridas, el médico solicitará la realización del papanicolau e incluso la colposcopía.

Es así que es un camino para que el ginecólogo descubra luego otros elementos negativos que pueden existir en la vida sexual de esa mujer, como que no llega al orgasmo o que no mantiene relaciones sexuales con ganas.